La importancia de la supervisión en terapia.

Desde siempre, la psicoterapia ha contemplado la supervisión como un recurso fundamental para evaluar los procesos terapéuticos y garantizar la calidad de los procedimientos. Pero por qué, por qué es considerada tan importante. ¿No tiene el terapeuta, con su formación y su experiencia, suficientes herramientas  para completar los procesos terapéuticos exitosamente con su paciente?

Porque aclaremos, la supervisión no se entiende solamente como ayuda a terapeutas noveles y personas en formación, sino también para el que ya lleva ejerciendo una larga carrera profesional.

Por una parte, podríamos decir que una de las razones donde radica la importancia y la necesidad de la supervisión de casos clínicos y el acompañamiento a terapeutas, está en la propia complejidad del ser humano. El terapeuta es tan humano como el paciente,  con sus procesos personales, su vulnerabilidad, su constante cambio, sus momentos de stress… Todo ello puede afectar al modo en cómo nos relacionamos con el paciente. Por ejemplo: el lenguaje verbal ¿qué tono de voz, qué volumen, qué vocabulario estamos utilizando? ¿estamos contactando plenamente con el paciente? También el lenguaje no verbal: nuestra postura, la mirada ¿estamos siendo conscientes? También es posible que el propio terapeuta se encuentre ante dificultades en las que no se haya trabajado a sí mismo y falle en su análisis con el paciente. En fin, tantas situaciones como humanos hay…

Pero hay mucho más.

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El psicoterapeuta atraviesa durante su formación y su trabajo, diferentes etapas, encontrándose en situaciones de mayor o menor complejidad. En todos los casos, la supervisión aporta un espacio de apoyo y reflexión en el quehacer profesional donde expresar dudas, dificultades y emociones, donde valorar técnicas y métodos, con el fin de encauzar el proceso terapéutico.

Por un lado, el terapeuta novel se encontrará ante dificultades que necesitará detectar con rapidez, le surgirán dudas, temores, está perfilando su propio estilo personal como terapeuta… Aquí, la supervisión ayuda a analizar y contrastar tanto aspectos teóricos como prácticos, a ver sus puntos débiles y fuertes, establecer una relación de confianza con el paciente. Cumple una función educadora/orientadora, con la transmisión de conocimientos dados por la experiencia del supervisor.

Por otro lado, entre profesionales experimentados, la supervisión es una herramienta esencial para garantizar una práctica de calidad, tanto por su dimensión orientadora, como terapéutica. A menudo se presentan situaciones críticas, de gran dificultad, a las que hay que saber anticiparse y que pueden llegar a ser límites, generando dudas y controversia en el terapeuta, que se siente vulnerable y puede perder la perspectiva, al verse sobrepasado. En ocasiones se llega a un estancamiento, o a un bloqueo, donde se hace necesaria otra perspectiva de análisis.

Y muy importante, el propio valor terapéutico de la supervisión, ya que esta no debe ser entendida como una evaluación externa, sino como un espacio para compartir y contrastar habilidades y recursos, y crecer como terapeutas. Manteniendo la ética y valores profesionales, la escucha, la responsabilidad, la honestidad, el respeto… la supervisión será un espacio de mucho aprendizaje para ambos terapeutas, y de gran ayuda para el paciente.

A veces, el valor del acompañante está en “no hacer nada”, su presencia, alguien a quien dirigir la mirada, es también de suma importancia.

Desde Arunat, tenemos la experiencia enriquecedora del trabajo de supervisión; por ello la ofrecemos, tanto de forma individual como grupal. Tanto a terapeutas, noveles o con experiencia, como a otros profesionales de ayuda y a alumnos de la Formación en Terapia Gestalt.

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