Agresividad vs Violencia

Agresividad o violencia: resulta  bastante común confundir ambos términos y utilizarlos indistintamente en situaciones en las que se ejerce daño físico o verbal.

Sin embargo, la Terapia Gestalt empezó a considerar la función de la agresividad de un modo muy distinto a como lo había hecho hasta entonces el Psicoanálisis.

Fritz Perls, en su libro “Yo, hambre y agresión” habló de la agresividad dental: el mordisco, la masticación de una experiencia propia para absorber las partes que uno necesita y librarse de las que no, y esto requiere de una energía, excitación o agresión. Con esta afirmación se nos desvela la idea de que la agresividad no tiene por qué ser negativa, al contrario, la agresividad es sana por naturaleza y está al servicio de la vida.

Desde que somos niños recibimos constantemente el mensaje represivo de que la agresividad es mala, y a la vez la encontramos en su versión destructiva constantemente en el mundo de los adultos. Pero nadie nos enseña a manejar y hacernos cargo de la agresividad que sentimos, es mala y simplemente se reprueba.  En Terapia Gestalt, la agresividad puede ser puesta al servicio de la construcción o de la destrucción, trazando la distinción entre:

  • La agresividad negativa, que se traduce en violencia, al servicio de la destrucción, ya sea de nosotros mismos o de los demás.
  • La agresividad positiva, como impulso vital que nos hace ir hacia lo que queremos, defendernos del medio y de lo que nos hace daño de forma saludable, es la fuerza que nos lanza a la acción. Es en realidad, una energía necesaria para vivir.

Por ello, si crecemos con esta energía bloqueada perdemos nuestra capacidad de manifestar nuestras necesidades y deseos, de ser asertivos y empoderarnos. Nos puede llevar a la pasividad, por la pérdida de la curiosidad y del impulso creativo de la acción. Por lo tanto, no es la agresividad, sino su inhibición, lo que produce, en un extremo estallidos de violencia, y en el otro apatía. Y entre ellos, una personalidad asentada en conductas basadas en el miedo, la falta de asertividad, el deseo constante de agradar a los demás, etc, etc.

Trabajar con nuestra agresividad, para comprenderla y aprender a manejarla responsabilizándonos de ella, no negándola, nos ayudará a encontrar el equilibrio personal y relacional. 

 

agresividad

En Arunat hemos programado un taller intensivo, donde ofreceremos las herramientas para manejar esta energía de una manera saludable.